Papá, ¿los Reyes Magos existen?

A qué padre no le gusta ver la cara de sus hijos cuando llega la noche de reyes? nerviosos, ansiosos, deseosos y meticulosos cumpliendo con el ritual de los preparativos de esa noche tan especial, pero señores, esto, tiene fecha de caducidad 😦 , tarde o temprano llega ese momento que todo padre teme, en el que su retoño suelta algo parecido a la bomba atómica en forma de pregunta trampa,  “Papá, ¿los Reyes Magos existen?  mientras  él busca una respuesta convincente en menos de 5 segundos.

El maleficio que hará que se rompa la magia puede venir de varios frentes, empezando por el propio colegio o  hermanos mayores, hasta que nos pillen infraganti a los propios padres; creo que  en mi caso el peligro potencial viene del cole,  Lucia tiene compañeros en clase con  hermanos mayores  que ya lo saben y  ya  alguna madre, en alguna conversación de cumpleaños de este curso, nos ha dicho que este año iba a ser el último 😦 ,  no se a vosotros, pero  cuando llegue ese momento, a mí me dará mucha pena porque yo aún veo a mi hija pequeña y fantasiosa, que disfruta y vive como el que más este tipo de cosas.

Si tengo que ser sincera, desde que soy madre he empezado a preguntarme sobre todo este tema, las fechas de cuando es el  mejor momento, si se va a sentir engañada por nosotros, si va a saber guardar el secreto… (Esto último, quizás, es lo que más me preocupa, Lucia tiene un hermano más pequeño, Jorge,  y no querríamos que él se enterase tan pronto, pero Lucia es incapaz de guardar nada, cada vez que tiene un secreto insiste que no sabe nada, se lo dice a todo el mundo, y ya sabéis eso de “excusatio non petita, acusatio manifesta”, vamos, que no serviría para ser delincuente ni confesor. 😉

Investigando y mirando en blogs, foros y páginas web, he descubierto un par de cosas que me han parecido muy  interesantes y que no me parecería justo quedármelas para mi solita, ya que sé que muchos de vosotros, en algún momento vais a tener las mismas inquietudes que yo…..

La primera está relacionada con la edad. ¿Cuándo es la edad ideal de decírselo o que él se entere?

Lo que tenemos todos claro es que nuestros hijos desde pequeñitos viven en un mundo de fantasía, donde conviven con hadas, monstruos y duendes sin problemas, creyendo que son tan reales como la vida misma, pero esta percepción, va a ir cambiando con la edad según evolucione su capacidad de comprensión. Como diría cualquier psicólogo, podríamos señalar tres fases en este proceso.

  • De 1 a 4 años: Los niños ven todo real, todo lo que se imaginan es tangible y palpable. El pensamiento mágico es el que predomina y para ellos cualquier ser, sea humano o no, hablan y actúan como ellos.
  • De 4 a 6 años: Los niños comienzan a hacerse preguntas pero a nivel muy superfluo.
  • De 6 a 8 años: Esta es la edad en que los niños están preparados para empezar a  entender y separar lo que es real y lo que no, ya se hacen preguntas como por qué todo el mundo en navidad compra regalos si van a venir los reyes o por qué hay tantos reyes diferentes si solo son tres…

Pero, aunque la edad en la que están preparados sea entre 6 y 8 años, las estadísticas dicen que  la franja de edad más común para descubrirlo está entre los 8 a los 11 años que es cuando los listillos de clase, internet o la propia televisión les dan un empujoncito hacia el despertar de ese sueño tan bonito que es la magia.

Llegados a este punto, solo puedo pensar…. ¡Horror!, Lucia tiene 6 años, así que en cualquier momento puede sospechar o enterarse, cosa,  que  me ha  llevado a descubrir la segunda cosita útil. ¿Cómo decírselo y cuál es la mejor manera?

De todo lo que he leído puedo sacar tres puntos importantes que deberíamos tener en consideración:

  • Lo mejor es estar preparado.
  • No contarle nada excesivamente extenso para conseguir su atención al 100% y que no se pierda a los cinco minutos.
  • Y sobre todo, contarle algo acorde a nuestras creencias y tradiciones familiares.

Además, creo que tenemos que tener claro que aunque dependerá de la edad del niño en el momento de “la gran pregunta”,  tendríamos que:

  • Ser pacientes y analizar bien cuál es su pregunta, así podremos ver con que información  cuenta y cuál será la contestación más acertada. El niño por un lado querrá saber, pero por otro lado no estará seguro de hablar con nosotros por miedo a que se acaben los regalos,  puede incluso, que se haga un poco el tonto. (En este punto yo estoy tranquila, estoy segura que los mios no aguantarían ni 5 minutos sin preguntar).
  • Si las dudas con las que vienen son claras, no deberíamos extender la incertidumbre, eso sí sería mentir.
  • Todo lo que le argumentemos debe ser con un lenguaje fácil y que él pueda entender.
  • Hay que prepararse, probablemente, cuando se ha destapado la caja de pandora de las preguntas, seguro, que vienen más.
  • Tener paciencia y darles tiempo ya que su reacción puede ser desde un ¡Genial!, pasando por desconcierto o hasta negación, tenemos que tener en cuenta que los Reyes magos ha sido un elemento clave en todas sus navidades y se ha desmoronado en un instante.

Yo creo que lo mejor que podemos hacer es buscar una manera para que el trance sea lo menos doloroso para ellos,  que descubren  que se ha  acabado esa edad donde su mundo se movía con la ilusión y en estos días que he estado dando vueltas a cómo escribir este post, he pensado, una y otra vez, como podría yo contárselo  a mis hijos; aun no he llegado a una conclusión definitiva, pero tengo claro dos cosas, quiero conseguir que  no se sientan engañados y sobre todo, hacerles sentir que a partir de ahora, que saben el gran secreto de los mayores, se sientan participes,  que nos ayuden a seguir  con la misión y a guardar el secreto hacia los demás niños.

Como sabéis, internet es maravilloso y entre los miles de relatos que he leído buscando inspiración he descubierto dos maneras súper especiales que nos pueden ayudar a “endulzar” este momento.

  •   Carta de unos padres a un hijo

“Hola Lucia:

Somos los Reyes Magos.

En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo es tu corazón.

Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que te apasiona leer, que te gusta madrugar, que eres un gran hermana, que escribes cuentos sobre princesas, que te gusta hacer bizcochos y  galletas con mamá, que tienes una amiga que se llama Bianca (y otra Elena, y otra Claudia) y un amigo que se llama Nico…

Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tu hermano y que siempre ayudas a papá y mamá. Y sabemos que ya tienes 6 años y… ocho meses más.

Sí, ya eres mayor. Y, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando una niña deja de ser niña  y se convierte en mujercita, está preparada para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben.

Sí, pocos saben la GRAN VERDAD… y, para conocerla, hay que ser capaz de guardar el gran MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.

Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas…. pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Sí, son tus padres.

Y te ponen juguetes porque creen que durante todo el año te has portado súper bien, porque creen que eres una buena chica, una buena hija, una buena hermana, una buena amiga, una buena nieta, una buena alumna, una buena dibujante, una buena lectora, una buena estudiante…en fin, una niña que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de ella.

Querida Lucia, tu papá y tu mamá son felices porque tú existes, porque tú eres su querida hija y no una niña cualquiera. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu inteligencia, de tu cariño, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.

Tu hermano Jorge es aún pequeño y por eso no podemos hacerle participar de este gran misterio. Hay que guardar el secreto. ¡Es una gran responsabilidad! Tú, que sí lo conoces, debes ayudarnos a mantener en él la ilusión cada año que ponga sus zapatos bajo el árbol. Cuando sea tan mayor como tú, los Reyes Magos nos encargaremos de escribirle una carta también a él. Contamos contigo para que no se lo cuentes. Le dejaremos creer en los Reyes Magos unos años más.

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá y mamá.”

  • Cuento para padres

Este cuento me ha encantado, leedlo por favor , a mi casi  me convence más que la primera opción, la carta no tiene un momento especifico de envío y parece que enviándola, estoy decidiendo yo cuando quitarle la ilusión, sin embargo, con  esta historia tierna, llena de amor y tratada con el mayor tacto posible, sin relatarla literalmente, podemos usarla como base para nuestro  propio argumento.

“Apenas su padre se había sentado al llegar a casa y dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de su día en el cole, en voz baja y como con mido dijo

–        ¿Papa?

–        -Sí, hija, cuéntame.

–        Oye, quiero… que me digas la verdad.

–        Claro hija  siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

–        Es que… titubeó Cristina.

–        Dime  hija, dime.

–        Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

–        Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

–        La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:¿Y tú qué crees, hija?

–        Yo no sé  papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero como las niñas dicen eso.

–        Mira hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

–        ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

–        No mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

–        Entonces no lo entiendo. Papá.

–        Siéntate  cariño y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre- mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

–        Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

–        ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

–        ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer,no seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

–        Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

–        Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo, decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

–         ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas, necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

–        No os preocupéis por eso -dijo Dios-  yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

–        ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

–        Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

–        Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

–        Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

–        Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

–        Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

–        Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

–        Ahora sí que lo entiendo todo papá y  estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

–        No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.”

 

¡FELIZ NOCHE DE REYES!

(Y ahora que están todos dormidos,me voy a poner los regalos bajo el árbol 🙂 )

Bs

 

 

 

 

 

3 pensamientos en “Papá, ¿los Reyes Magos existen?

  1. Que bonito Marta!
    Todavía mis peques no hacen preguntas, pero sé que las harán, y me guardo el post para darles una respuesta coherente cuando lo hagan.. 😉

  2. Pingback: ¿Conocemos la Navidad? | mamás peques y súper planes

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