¿Damos un paseo por Wolfsklamm?

A los que hayáis leído mis entradas a lo largo de estos años (si digo años, porque, aunque parece que fue ayer, ya llevamos aquí unos tres añitos 🙂 , ¡Quién no los iba a decir Maria! Jajajaja.. bueno a lo que iba…) no os descubro nada si os digo que soy mujer de poco campo, pocas o casi ninguna entrada mía habréis leído con la temática campo, bosque o naturaleza ¿verdad?

Pues si señores, tengo que reconocerlo, no me gusta demasiado el campo… es superior a mí.  Soy de esas que voy con zapato cerrado por si piso un bicho; soy de esas que voy caminando levantando las rodillas hasta casi las orejas, pensando que así evito tocar demasiado los hierbajos; soy de esas que cuando le roza una hierbita con la que no contaba doy un respingo pensando que es una culebra y me va a picar jajajaja… señores nadie es perfecto y éste es uno de mis innumerables defectos.

Pero que no me guste el campo no quiere decir que  lo evite, cuando hay que ir voy y además me gusta que mis peques lo disfruten. 😉 así que, aunque os sorprenda alguna excusión de estas tengo guardada en mi diario y he decidido que hoy os voy a contar una que hicimos en nuestras vacaciones a Austria.

Hace un par de años los niños ya empezaban a tener la edad ideal para viajar fuera y decidimos organizar un viaje con la familia italiana, el año había sido un poco complicado y queríamos pasar tiempo juntos de una manera diferente.

El destino no fue fácil pues a mi padre no le gusta nada el turismo sol y playa así que los demás cedimos de alguna manera y le dejamos elegir… Alpes italianos, ¡mi madre! una cosa era que no hiciera mucho calor y otra que tuviéramos que ir con forro polar, pero en fin, todo sea por darle el gusto al abuelo.

El desplazamiento era complicado pues lo más fácil era llegar en avión hasta Roma o Múnich y luego pasar alguna hora que otra  en coche hasta llegar al destino, pero nosotros nos lo montamos bastante bien… Manu, los niños y yo decidimos volar hasta Múnich, conocer la ciudad y sus alrededores, cruzar en coche a Austria parándonos en Innsbruck y algún pueblito con encanto cercano y finalmente terminar en nuestro destino en medio de los Apeninos.

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Todo nuestro viaje se merece una entrada aparte, tanto la zona de Múnich como el Tirol es un destino perfecto para hacer turismo en familia, hay un montón de sitios que conocer y mil actividades para que los niños se diviertan, pero hoy os quiero hablar de una maravilla natural que si estáis por la zona no podéis dejar de visitar.

Nuestras ultimas horas en el Tirol las usamos para conocer un sitio de cuento, escondido entre las rocas y que si no lo conoces de antemano nunca lo imaginarias.

La noche que pasamos en Innsbruck, la que escribe, se puso a investigar si había algún sitio cerquita que mereciera la pena conocer antes de ponernos en marcha con el coche, no sabíamos cuando íbamos a volver por aquí y a mí eso me hacía pensar que teníamos que exprimir al máximo los minutos en cada zona que pisáramos. Ya sabéis ese dicho que “quien la busca la consigue” y yo soy un vivo ejemplo de esta frase…. Busqué y busqué hasta que me topé con algo que ya por su nombre me hizo frenar en seco para averiguar que era.

“Wolfsklamm” o lo que es lo mismo, “la garganta de lobo” estaba a tan solo 25 kilómetros de Innsbruck, una distancia perfecta para poder convencer a Manu sobre la idea, que añadida al  concepto de turismo natural y no solo de ladrillo e historia, la cosa estaba hecha. 😉

¿Y que es “la garganta del lobo”

“Wolfsklamm” es un lugar de gran belleza donde el agua es el protagonista principal. Una de las gorgas (garanta natural) más impresionantes de toda Austria y que debe su nombre a una leyenda que cuenta que estos simpáticos animales acostumbran a vivir en esta zona.

Con esta descripción quien se puede resistir a conocerla….

Tras un copioso desayuno, de esos que parecen que no hay un mañana, nos pusimos en marcha dirección a la población de Stans. Tuvimos que dar un par de vueltas, aunque estaba bien señalizado nuestro alemán no es que fuera pésimo, peor, pero al final llegamos… cuando creíamos que nos habíamos equivocado una vez más y estábamos saliendo del pueblo encontramos un parking “cuasi lleno” y algún que otro turista (más equipados que nosotros) merodeando por ahi, aspectos que junto con un cartel indicando con un dibujo árboles y rio, nos hicieron pensar que ya habíamos llegado…

Inciso de mamá: ¡Ojo! el parking es privado y poder aparcar allí (no creáis que es muy grande, creo recordar que tiene como 20 plazas como máximo) cuesta 3 euros que se pagan en la caseta de recepción de visitantes.

Tras pagar los 3€ del parking y los 3.5€ por persona para poder entrar nos pusimos en marcha por el camino.

Cotilleo de mamá: No sé si será cierto, pero se supone (por lo que nos contó la vigilante) que el dinero de la entrada se destinaba únicamente para preservar la garganta y tengo decir que si eso es cierto merece la pena pagar esos 3.5€, pues las vistas que se descubren en el tiempo que dura el paseo son verdaderamente alucinantes.

La primera parte del camino es un poco empinada pero los niños casi ni se percataron porque iban hablando emocionados y un poco pendientes por si veían a un lobo merodear. Casi sin darnos cuenta llegamos a los más de 300 escalones de madera que ascienden por la garganta excavada por el rio de la montaña y que nos dirigieron por un entramado de pasarelas, rocas, estrechos y puentes de madera desde las que se podían apreciar las impresionantes vistas de las caídas de agua en forma de cascada que la atravesaban.

Apunte histórico de mamá: Esta garganta no ha estado así de accesible toda la vida. Fue hacia 1901 cuando se construyeron e inauguraron las pasarelas para que la gente pudiera visitar esta belleza de la naturaleza. Pero las que están actualmente no son las originales y no por qué se hayan caído no os preocupéis, la causa fue una enorme inundación en 1950 que las destruyó por completo.

A medida que la cosa subía yo me ponía un poco más tensa, tengo un vértigo horrible y no podéis imaginar la altura que estaba tomando la marcha, pero viendo la cara de los enanos de alucine, la satisfacción superó al vértigo y aunque a medida que subía escalones yo me hacía más amiga de las paredes (iba pegada a ellas 😉 ), conseguí llegar hasta el final sin ninguna muestra de mi debilidad. 😉

Qué bonito…  en cuantos colores se puede convertir el agua en función de la altura y la luz que el sol proyecta en ella, que sonido emanaban cada una de las cascadas, cada una más fuerte que la anterior, un ruido que incluso a veces nos impedía escuchar al que teníamos al lado pero que a la vez nos producía un sentimiento de relajación y tranquilidad increíble.

El recorrido de subida fue más de una hora, pero a nosotros se nos hizo corto, el ascenso terminó, pero el camino no. un sendero nos llevó en paralelo al cauce del rio hasta la Reserva Natural de Karwendel, donde una orilla de piedras nos esperaba para descansar un rato, nosotros no lo sabíamos, pero en cuanto paramos un segundo nuestras piernas pidieron al unísono sentarnos.

Tras una pausa en la que aprovechamos a poner nuestro granito de arena a la decoración del lugar, (se ha convertido en tradición que cada senderista que llega a ese punto de la excursión, forme un montículo con algunas piedras como señal de que han estado allí), nos pusimos en camino de regreso.

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Aunque no entramos, nos acercamos al convento de St Georgenberg (San Jorge), lugar de oración donde su silencio y calma es capaz de hacerte desconectar del mundo exterior por un rato y que por lo que hemos leído después es uno de los lugares de peregrinación más antiguos del país.

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Aunque nadie lo prohíbe el camino de vuelta por el mismo sitio que habíamos subido era bastante complicado desde nuestro punto de vista, así que decidimos cruzar el rio por un puente natural y bajar por la ladera de la montaña. Un camino silencioso, en el que apenas te cruzabas con gente y  con detalles tan curiosos como el que en cada 500 metros de camino nos encontráramos con una de las estaciones del vía crucis.

“La garganta del lobo” tiene fama por ser uno de los barrancos más bonitos de los Alpes y puedo decir que no sé cómo serán el resto, pero esta es preciosa además de fácil para hacer toda la familia junta.

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Eso sí… con una serie de premisas.

*El camino es relativamente estrecho durante todo el recorrido, por lo que es recomendable ir con niños de a partir de 4- 5 años, sin carritos ni bebes.

*Hay que ir  bien equipados, ropa cómoda y zapato preparado cerrado.

*Hay que ir  con provisiones de comida y bebida, el camino el largo y los peques lo pueden necesitar.

*¡Recordad! No está abierta durante todo el año, tan solo de abril a noviembre.

 Cuando bajamos, nos metimos una comilona en un restaurante cercano, tanto ejercicio nos había dejado hambrientos.

Y de  camino al coche descubrimos que por aquí, pasaba el Camino de Santiago!

¡Y creo que esto es todo! No suelo hacer muchas excusiones de Naturaleza, pero las que hago merecen la pena, ¿verdad? 🙂

¿Os animáis?

Bs

 

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¿Conocéis el reino más pequeño de España?

Como estamos en primavera (aunque parezca mentira por la temperatura de estos días 🙂 ) en casa ya apetece hacer excursiones al aire libre y dejar un poco de lado el tema de visitar sitios cerrados, así que hace unas semanas decidimos conocer uno de esos pueblos llenos de encanto y magia con los que cuenta la comunidad de Madrid.

Muchos de vosotros seguro que lo conocéis ya que para quienes sean de Madrid es imposible no haber oído hablar o visitado este pueblo tan original alguna vez, pero para todos aquellos que no sois de aquí…. os voy a revelar un secreto. ¿Sabíais que a escasos 50 kilómetros de la capital existe el reino más pequeño de España?, ¿sabéis cual es?

Pues a unos  cincuenta minutos del centro por la A1 llegamos a Patones de Arriba, un pueblo precioso y cuidado, ideal para dar un paseo por sus calles empedradas o por la montaña, conocer yacimientos arqueológicos o hacer alguna ruta de senderismo.

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Una vez más (no lo he podido evitar 😉 )  me he puesto a bucear en su historia y he descubierto cosas muy interesantes que nunca me podría haber imaginado de un pueblo tan pequeñito.

Por ejemplo…..

Sobre su nombre. El nombre de Patones viene de uno de los apellidos de sus fundadores (Patón), dos hermanos oriundos de Uceda (los hermanos Asenjo) que deciden instalarse en una estrecha garganta hacia 1527.

Pero… ¿Por qué lo llamo el reino?

Pues parece ser que las familias que se instalaron en esta localidad acataban la autoridad de un anciano al que daban el título de rey y este cargo siempre fue hereditario. Incluso hay escritos oficiales en el que se dicen que personalidades importantes como el Cardenal Moscoso o el propio Carlos III habían hablado con el “Rey de Patones”.

Hay más de una leyenda sobre estos reyes… Por ejemplo, que uno de estos monarcas envió una carta a Felipe II con este encabezamiento: “Del rey de Patones al Rey de España”. O que fue el propio Rey Carlos III quien acabó con esta dinastía tan peculiar cuando se negaron a pagarle los impuestos.

Sobre su evolución histórica. Su origen fue perteneciendo a la Villa de Uceda que lo trataba como un barrio lejano y olvidado salvo para recaudarle los impuestos. Fue en 1769 cuando se le hace llegar a Carlos III un escrito donde se le exponía su situación de abandono por parte de Uceda y solicitaban el titulo de aldea que se le concede el 3 de Agosto de ese mismo año.

A mediados del siglo XIX empieza a formar parte de la provincia de Madrid y se inician las primeras obras de canalización de agua hacia la capital con la construcción de la presa del Pontón de la Oliva.

Pero yo solo estoy hablando de un “Patones” y muchos me diréis que conocéis la existencia de dos. Os tengo que dar la razón y aquí va la explicación…..

Fue en el siglo XX, tras la Guerra civil y sobre todo en los años 60 cuando se comienza la construcción de nuevas carreteras que facilitaron el acceso al pueblo y permitía a los vecinos descender más fácilmente al llano. Esta accesibilidad y el tiempo ayudó a la formación de un nuevo núcleo poblacional (Patones de abajo) que a día de hoy cuenta con todos los servicios de un municipio y que provocó el casi abandono al completo del de arriba.

En los años 70 se redescubrió Patones de arriba y se comenzó, siempre respetando el carácter tradicional de la zona, un proceso de adquisición y rehabilitación de edificios privados, públicos y monumentos históricos, se invirtió en la pavimentación de las calles, comenzaron a proliferar los alojamientos rurales y restaurantes. Y lo han hecho tan bien que a día de hoy Patones de arriba está declarado como Bien de Interés Cultural.

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Sobre sus secretos. Pues cuenta la leyenda que Patones de arriba fue el único pueblo de Madrid al que no llegaron los franceses durante la Guerra de independencia, ya que gracias a su situación geográfica había quedado oculto a los ojos galos. Como dice el cartel… “El Rey de los patones reino durante el mandato del Rey de toda España Carlos III y con su sentimiento durante la invasión napoleónica del año 1808. Fue el único pueblo de España que por estar oculto en esta inaccesible sierre, se libro de los invasores franceses”

Pues siento ser yo la que quite la magia a este cuento, pero desgraciadamente existen documentos en el archivo municipal que demuestran los tributos pagados por Patones a los destacamentos franceses. (Por ejemplo el pago de una vaca y la asignación de 50 libras de carne al destacamento de Torrelaguna… 😦 )

Nosotros elegimos una soleada mañana de domingo del mes de enero… si, hacia un frio que pela, menos mal que íbamos más o menos preparados, pero aun así hacía mucho frio. 😦

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Así que…. Primer consejo de mamá: Tened claro qué vais a la sierra de Madrid así que vestid según la época del año pero con algún jersey y abrigo de reserva en el maletero del coche por si acaso. 😉

Durante el trayecto por la A1 tenía a los tres mosqueteros con la mosca detrás de la oreja, (sobre todo a Lucia que ya está en esa fase que todo lo tiene que saber y entender) les había dicho que íbamos a conocer uno de los pueblos de la arquitectura negra de Madrid.

¿Cómo un pueblo que me dices que es precioso puede tener la palabra “negro” en su descripción mamá?. No quería darle la respuesta antes de que lo viera, pero la verdad es que en cierta manera tenía razón, el negro no suele ser un sinónimo de bonito…..

Para llegar al pueblo teníamos dos opciones.

Se llega antes a Patones de abajo pero cuando te desvías hacia al de arriba hay una especie de parking donde se puede dejar el coche y seguir a pie unos 750 metros hasta llegar.

Viendo el recorrido que nos esperaba (750 metros pero con un desnivel bestial ) optamos por la segunda opción que era seguir en coche hasta la entrada del pueblo y digo a la entrada porque Patones es peatonal y los coches tienen prohibida la entrada.

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Llegamos prontito, sobre las 11:30 de la mañana y la verdad es que fue un acierto, comprobamos que hay pocas plazas de aparcamiento y si no mirad donde tuvimos que ir nosotros a aparcar…..

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Así que aquí va el segundo consejo de esta entrada: Si vais, hacedlo a horas tempranas! de lo contrario puede que os tengáis que volver sin siquiera bajaros del coche… 😦

Nosotros no teníamos nada planificado, nuestra idea era pasear por sus calles y descubrir uno a uno los encantos de este pueblo rodeado de montañas, de calles empedradas, de casas con muros de casi un metro de anchura con su madera y pizarra que nos dieron la impresión de que el tiempo no había pasado por allí.

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Y esta pizarra es la pista que les faltaba a mis peques para descubrir porque el pueblo se llama “negro”. No es que sea feo u oscuro, todo lo contrario, Patones de Arriba se llama negro porque el principal elemento de su arquitectura, tanto en tejados como en paredes, es la pizarra negra que se extraía del propio entorno natural de la zona.

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Los niños se quedaron fascinados con los tonos grises azulados, plateados y negruzcos de este material…. ¿Mamá por qué las casas son tan gordas y se construyen con pizarra en vez de con los ladrillos que vemos en Madrid? . (Temía esta pregunta así que me la había preparado bien jejeje 😉 ) y solté mi discurso de madre resabidilla que dije algo así como…… “Este tipo de construcciones son consecuencia del clima tan extremo que tienen por la zona en invierno, son meses duros, largos y con nevadas frecuentes, por eso hacen las casas con esas paredes tan gruesas, ventanas pequeñas y grandes chimeneas”.

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Conocimos cosas súper chulas como el Ecomuseo de la pizarra que nos permitió conocer un poquito más sobre esta arquitectura a través de los sitios más emblemáticos de la localidad y al aire libre o la antigua Ermita del 1650 con su bonito campanario hecha de piedra y cal, que ahora es la oficina de turismo.

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IMG_2003 Este pequeño reino goza de una gran oferta turística, (yacimientos arqueológicos, alojamientos rurales, sendas, rutas guiadas o restaurantes con buena comida) pero sobre todo es un pueblo para pasear y por eso me veo en la obligación de daros mi tercer consejo de mamá: ¡Llevad buen calzado! cómodo y duro que las cuestas y los suelos de pizarra os pueden jugar una malapasada.. sobre todo a las mamás 😉

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Fue una mañana fantástica, los niños se lo pasaron genial paseando a su aire por las calles sin temor a que apareciera un coche, admirando cada uno de los detalles que íbamos encontrando y que estaban cuidados al milímetro, lleno de color por las flores que adornaban cada una de sus esquinas y plazas, con sus tiendas de artesanía, sus terracitas y restaurantes.

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Un lugar que nos ha dejado un buen sabor de boca y al que seguro volveremos….

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Ehhh!! que no puedo irme sin daros un cuarto consejo de mamá curiosa: Si tenéis tiempo a la vuelta pasaros por el embalse de Atazar, está a tan solo once kilómetros de Patones y sobre el río Lozoya, goza con el titulo del ser el más grande de la comunidad de Madrid y que por lo que he leído merece la pena visitar.

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Como podéis ver los alrededores de Madrid tienen mucho que ofrecer. A menos de una hora nos encontramos con sitios preciosos y en los que se come de maravilla, excusas perfectas para una escapada familiar un día del fin de semana. Hoy os hemos “descubierto” Patones y antes ya os habíamos hablado de pueblos como Chinchón, Segovia, San Lorenzo del Escorial e incluso Aranjuez. Mañana….. ¿Cuál nos tocará?

Bs